Cultura

La “Unidad para la defensa jurídica de la Música Vallenata” herramienta para proteger la propiedad intelectual

Vallenata ofrece asesoría gratuita en propiedad intelectual, registro de obras y hasta denuncias por plagio; un escudo legal que protege a quienes le cantan al mundo.
No es un secreto que el vallenato duele cuando lo roban… Y duele más cuando el autor se queda sin derechos, sin reconocimiento y sin un peso por su propia creación. Pero en el Cesar acaban de ponerle punto final a esa historia.
El Gobierno departamental lanzó una herramienta que promete ser un antes y un después para acordeoneros, juglares y letristas: la Unidad Para la Defensa Jurídica de la Música Vallenata —adscrita a la Secretaría de Cultura y Turismo—, un brazo legal gratuito que nació con una sola obsesión: que ningún artista vuelva a ver su obra en manos ajenas sin poder hacer nada.
“No queremos que nadie más tenga que decir ‘esa canción es mía, pero no puedo probarlo’”, explica Manuel Rangel Quintero, secretario de Cultura y Turismo del Cesar. Y es que la iniciativa no solo ofrece acompañamiento jurídico especializado en propiedad intelectual; también pone a disposición de los músicos un equipo que los guía en:
· El registro de canciones ante la Dirección Nacional de Derecho de Autor.
· La creación de marcas personales (¡sí, tu nombre también puede ser una marca!).
· Contratos, licencias y cesión de derechos (sin letra pequeña oculta).
· Y lo más importante: la resolución de conflictos por uso indebido de sus obras.
Pero la jugada no termina ahí. La Unidad también tiene un componente pedagógico: talleres, seminarios y espacios de formación para que el gremio aprenda a blindar su talento desde el primer acorde.
El plan de acción se despliega en tres niveles claros:
· Sensibilización y formación
· Registro y protección jurídica
· Defensa y resolución de conflictos
Además, la Unidad ya habilitó un sistema de recepción de casos y denuncias —totalmente gratuito— para que cualquier compositor, intérprete o ejecutante pueda reportar vulneraciones a sus derechos… y recibir respaldo institucional inmediato.
“Queremos que cada compositor, acordeonero e intérprete tenga la tranquilidad de saber que su obra está protegida”, aseguró Rangel. Y no es una frase de campaña: es la apuesta de un territorio que lleva el vallenato en las venas y que, por primera vez, decide proteger con ley lo que antes solo se defendía con el corazón.
Porque si el vallenato es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, entonces sus creadores merecen algo más que aplausos: merecen justicia. Y ahora, por fin, tienen quién los respalde.

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